Nada importante, de Mónica Rouanet

 Sinopsis:

En el Madrid de los años noventa, una joven logra sobrevivir a lo que parece un brutal ataque de violencia de género. La prensa y la opinión pública hacen eco de la noticia y, durante días, no se habla de otra cosa. Incluso hay quien afirma que se lo estaba buscando. Cuando por fin despierta del coma, Minerva no recuerda absolutamente nada, ni siquiera a su agresor que, desde ese instante, se mezclará entre sus amigos más íntimos para convertirse en su sombra y permanecer a su lado durante años esperando, a pesar de los cambios sociales, el momento oportuno para finalizar su "autoencargo". Pero ¿las cosas han cambiado tanto como creemos? ¿Por fin la sociedad ha dejado de juzgar a las mujeres que sufren agresiones de este tipo?

Reseña:

La casualidad ha querido que dos de mis últimas lecturas hayan tratado el tema de la violencia de género, pero abordándolo desde lo que ocurre cuando la víctima no muere. Lo que por desgracia no es casualidad es que el telediario de ayer mismo comenzó con dos noticias sobre este tema. La primera, que han aumentado los casos de violencia de género y la segunda que una mujer se encontraba  ingresada en un hospital con pronóstico muy grave tras ser agredida por su pareja.

En Nada importante Mónica Rouanet crea una historia dura y real en la que pone sobre la mesa como la sociedad hasta hace unos años culpabilizaba incluso a aquellas mujeres que se atrevían a denunciar y por supuesto que “algo habrían hecho” para ser objeto de lo que ahora llamamos violencia de género.

Un plan muy elaborado y complejo llevará a un asesino a ejecutar sus trabajos "autoimpuestos" en una cruzada individual para corregir a aquellas mujeres que no siguen lo que él considera el camino correcto. La parte más difícil consiste en acercarse a Minerva, a la que dio por muerta y completar su misión, pero para ello tendrá que armarse de paciencia y ganarse de nuevo la confianza de su víctima, que no recuerda nada de su pasado.

Con este planteamiento Nada importante se presenta como una novela en la que la escritora maneja en buena forma el misterio, la angustia, el maltrato psicológico o incluso el físico, en una trama separada en dos planos temporales en los que descubriremos además hasta que punto han cambiado las ideas y las acciones hacia el maltrato sobre las mujeres y el machismo encubierto que durante tanto tiempo se ha considerado como algo normal.

La historia, que comienza de manera impactante, logra mantener el pulso y captar la atención del lector, llevándolo a través de las páginas a plantearse muchas cosas sobre un tema que permanece como una lacra social a pesar de los avances. Una historia compleja que solo se resolverá en los últimos capítulos y que te deja con la sensación de que tal vez el camino que queda por recorrer aún será largo.

Dos cosas me han llamado la atención de manera especial y aunque no sean especialmente importantes para la valoración en conjunto si que me parece honesto señalarlas: por un lado creo que hay un exceso de información y de ejemplos de machismo, directo y encubierto. Quizás de tanto repetirlo hace que el lector se aleje un poco de la trama principal (esto ocurre muy a menudo en las novelas últimamente). Por otro lado creo que no hay mucha diferencia entre los personajes en los años 90 y tres décadas después, es como si el tiempo no hubiera pasado y se comportan como si aún fueran veinteañeros cuando en realidad son hombres y mujeres con más de cincuenta años, pero eso es algo que no queda bien reflejado en la historia.

Aún así no cabe duda que Mónica ha escrito una novela que atrapa y que se lee de manera ágil y con interés, que pone sobre la mesa un tema de total actualidad y que cumple con esa función social de denuncia que las novelas de este género llevan implícita.

La autora:

Mónica Rouanet nació en Alicante y desde los siete años vive en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras. Especializada en Pedagogía por la Universidad Pontificia de Comillas, posteriormente cursó estudios de Psicología en la UNED. Desde hace más de diez años atiende a personas en riesgo y dificultad social. Ha publicado Donde las calles no tienen nombre, Despiértame cuando acabe septiembre y No oigo a los niños jugar, novelas con las que se ha confirmado como una de las autoras más leídas en de los últimos años.

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